Wednesday, March 01, 2006

Buscan la Corona; Pero Para Qué?

Cada semana niñas, adolescentes, señoritas y en contadas situaciones hasta señoras se inmergen en concursos o son designadas “reinas”, ya sea de la escuela, el colegio, el equipo de fútbol, el barrio, la ciudad, en fin. Las familias no pueden escapar de estos compromisos sociales ya están perfectamente establecidos en nuestra cultura.


Es así que niñas desde los 5 o 6 años de edad comienzan a desplegar su carisma, y belleza exterior para cautivar al jurado calificador o estos atributos las ayudan para ser elegidas “soberanas” sin necesidad de concursos.


No todas estas niñas han aceptado por su cuenta si quieren o no ser reinas y son sus familiares los que deciden y quieren cumplir sus sueños a través de las pequeñas bellezas.


La pregunta es para que se eligen princesas, reinas o la designación que les den en el concurso a esta escasa edad?


La respuesta es simple, para nada. La figura de soberana a esta edad no conlleva a nada sino solo a aumentar el orgullo de los padres de las criaturas y el reconocimiento, más allá de que sea bueno o malo, de la familia por parte de la sociedad. Además que puede ser nocivo para varias menores que pierden la inocencia de si niñez e imprimen una conducta adulta y los deseos de ganar a como de lugar, lo que puede traer traumas de por vida.


Cuando este tipo de concursos se da entre adolescentes y jóvenes señoritas, el panorama puede ser igual, o hasta peor. La competencia a esta edad puede ser más reñida y las ganas de sobresalir al igual aumentan lo que puede conllevar en las “perdedoras” crisis de depresión y autoestima.


Por otro lado, cuando las adolescentes y jóvenes elegidas tienen bases establecidas de amor a la institución, ciudad, por la que fue elegida y mas que nada las ganas de trabajar por su desarrollo y no solo sobresalir por su belleza física, pueden tener en sus manos un instrumento valioso para cumplir metas en beneficio de la comunidad.


En este caso lo importante no seria llegar a ser reina sino lo que se puede llegar a hacer con una “corona y una banda”.


En vista de la reciente pero fuerte acogida de las mujeres como lideres nacionales, espero que estas jóvenes designadas, semana a semana, soberanas en alguna institución o comunidad sepan utilizar esta oportunidad no como un trofeo para atraer amigos y atención de la sociedad, sino más bien como una oportunidad de ayudar al progreso de los que las han elegido.